Han
pasado ya mil lunas o quizás más, he visto eternos atardeceres que morían lentamente
llevándose consigo mis susurros que gritaban tu nombre que ciertamente es mi
tormento, posteriormente me acobijaba con su manto metafórico aquella
clandestinidad que ni la luna osaba en aparecer, mi mente de un lado para otro
intentaba fallidamente no pensar en ti… las espesas nubes claramente reflejaban
tu mirada, tu rostro, tu recuerdo, haciendo inútil mi esfuerzo por olvidarte…
Cuan
imposible ha sido aceptar ese momento en que con tus pasos te dirigías en busca
de tu amado dejando tras tu espalda solo un moribundo que como un niño lloraba
y sollozaba suplicando tu estadía eterna junto a mí… maldito tormento el amarte
como te amo, karma que corroe cada segundo de vida que basada en tu ausencia va
acuestas…
Y
pienso que efímero fue tu supuesto verdadero amor, se esfumo como estrella
fugaz en el inmenso firmamento, se perdió como las lágrimas que se precipitaron
en el vacio chocando contra las olas que dejó tu mirada fría y tú silencio inminente…
Tal
vez fue lo siguiente que hiciste después de tus primeros pasos lo que me
doblegó esa tarde… vi como levitaron en pequeños trozos de papel, aquellos que
te entregue con escritos, con poemas, con canciones en los que plasmé a puño y
letra en mis noches de insomnio cuán importante era tu mirada tierna para mí.
No
me queda más que preguntarle a mi silencio el ¿por qué de tu partida? Pero como
respuesta solo recibo nuevamente el tormento de amarte…amarte y amarte… y sigue
transcurriendo el tiempo y yo sin ti y tú con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario